Si te intentan disparar, sonríe

Poco se puede contar sobre el "tsunami" que no se haya contado ya. Aquello fue como un puñetazo que nos quitó el aire de repente. Cuando yo me marché de Aceh, la parte más afectada por las olas, más de un mes después del 26 de diciembre, la cifra de muertos superaba los 300.000. Antes de marcharme - pasé varias semanas allí - le pedí a mi traductor que me diera un último paseo por la "zona cero". Quería que se me grabara en la cabeza aquello. Durante semanas, miles de periodistas recorrimos Sumatra de arriba a abajo, intentado relatar lo que giraba en torno a aquel nivel de destrucción. No estoy tan seguro de que tuviéramos éxito.
Guardo muchos recuerdos de aquel tiempo. Pero el que conservo más vivamente es el de la primera vez que intentaron dispararme. No es que quiera dármelas de intrépido, pero a los periodistas, de vez en cuando (tampoco todos los días), intentan dispararnos. Aquellos eran dos militares indonesios - dos críos, con metralletas viejas en mano - que querían quedarse con nuestro coche, una especie de todo terreno que se quedaba parado cada dos horas. Una noche, cuando regresábamos de la jungla, nos pararon, entraron en la parte trasera, se sentaron a nuestro lado y nos pegaron el arma al cuerpo, con gritos amenazadores.
Podría haberme echado a temblar o haberles gritado pero, de pronto, me acordé de algo que escribió el gran Tiziano Terzani en "A fortune-teller told me", a propósito del día que intentaron fusilarle en Camboya: "si alguien te apunta con una pistola, sonríe".
Y eso hice, sonreir. A los cinco minutos, entre vivas al Real Madrid, se bajaron y nos dejaron seguir nuestro camino. Así que ya sabéis, si alguien os apunta con una pistola, lo mejor es sonreir.


0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home